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Intento de homicidio a un Agente Medioambiental en León

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El pasado domingo 7 de octubre, un Agente Medioambiental de servicio en León, acababa de separarse de su compañero para ir, por separado, a revisar unas obras de un retén de incendios, mientras el otro revisaba el acceso de vehículos a una pista cuyo paso estaba restringido y convenientemente señalizado.
En dicha pista, que une las localidades de Rucayo y Utrero, el Agente se encuentra con el ganadero, haciéndole saber de la restricción de circulación; éste alega ir en busca de ganado que le falta, y sin dar más importancia al tema se ponen a dialogar. Primeramente el Agente le comunica que deje de llamarle a su teléfono particular, que para cosas de trabajo existe el de la Oficina Comarcal; a continuación le facilita el número de teléfono oficial, y le recuerda que, en caso de no haber nadie en la oficina, deje el aviso en el contestador, que cual se revisa todos los días. A continuación dialogan sobre los pastos, siendo informado el ganadero de que el año que viene no va poder disfrutar de pastos en monte de Utilidad Pública, puesto que no figura en el plan de aprovechamientos correspondiente. Tras ser increpado por ello, el Agente le informa de que ésta es una cuestión que no depende de él, sino del presidente de la Junta vecinal, que es quien decide el reparto de los pastos entre los ganaderos que tienen el derecho de aprovechamiento, y que, en cualquier caso, siempre podría presentar una demanda, siendo el juez entonces el que otorgue el derecho a dichos pastos. Tras debatir más sobre pastos y limites de aprovechamientos cada uno sigue su camino, siendo éstos opuestos.
El Agente, sabedor del enfrentamiento entre este ganadero y las actuales ganaderas adjudicatarias de esa zona, decide volver para hablar con él, para decirle que la próxima vez que le pase algo similar, en aras de evitar malos entendidos, llame al teléfono de la Oficina Comarcal y así quedará registrada su llamada, “ pero no le dio opción de comunicárselo” porque cuando el agente llegó al paraje conocido como “peña Llana” vio solo el coche del ganadero, por lo que decicidió esperarle. Trascurridos tres o cuatro minutos, al oír cerrar la puerta de su vehículo al ganadero, el Agente le preguntó si iba ya para Rucayo; a ello el ganadero le contestó, a voces y en tomo insultante y amenazador, “ y a ti qué cojones te importa”, a lo que el Agente le hizo saber que no le faltase mas al respeto (no era la primera vez) y que iba denunciarlo por tránsito por pista restringida sin autorización. Es entonces cuando el ganadero se baja del coche, se dirige al portón trasero de su todoterreno, y saca un hacha con el que va en busca del Agente, diciéndole que ésa es la autorización. Cuando el Agente ve como levanta el hacha horizontalmente con las dos manos hacia él, puede, en un afortunado movimiento instintivo que quizás le salvó la vida, pisar el embrague del coche y dar el contacto. El vehículo, estacionado cuesta abajo rodó hacia la pendiente, y fue cuando sintió cómo el hacha impactaba con fuerza en la chapa del vehículo oficial.
El Agente llamó, pidiendo auxilio, al centro provincial de mando (CPM) de León para pedir ayuda de los CCFFSS, quienes le indicaron que se personara el lunes a poner la denuncia en el cuartel de la Guardia Civil, según ha podido saber APAMCYL. El ganadero ha sido detenido el pasado martes y puesto a disposición judicial por estos hechos.
Este mismo ganadero fue ya denunciado y juzgado por amenazas e insultos a este mismo Agente, y por desobediencia a otro.
Así mismo, ha sido activado el protocolo de violencia en el trabajo que promueve la Junta de Castilla y León para estos casos.
Los Agentes Medioambientales, en el ejercicio de sus funciones, son considerados Agentes de la Autoridad, ostentando así mismo la condición de policía judicial en sentido genérico, por lo que insultos, faltas de consideración, agresiones, atentados, etc. se consideran un agravante a la hora de imponer las sanciones.
Tanto APAFLE (Asociación de Agentes Forestales y Medioambientales de León) como APAMCyL recuerdan al Director General del Medio Natural de la Junta de Castilla y León sus palabras, cuando afirmó, refiriéndose a los execrables y nefastos asesinatos de los Agents Rurals Xavier Ribes y David Iglesias a manos de un cazador, que era una demagogia decir y pensar que los hechos que sucedieron en Lleida pudieran repetirse en Castilla y León. Afortunadamente, en esta ocasión el desenlace ha sido distinto, pero no estamos dispuestos a lamentar una nueva desgracia, que, lamentablemente, antes o después, va a producirse: ésta no es la única agresión sufrida, como en anteriores ocasiones hemos denunciado en este portal, ni será la última.
De nuevo recordamos y exigimos una serie de medidas que, convenientemente implementadas, debieran garantizar, en gran medida, la seguridad de los Agentes Medioambientales (y el de sus homónimos en otras Comunidades autónomas), al menos hasta límites asumibles por todas las sensibilidades profesionales para el correcto desempeño de nuestras funciones. Para empezar, se ha de pensar que no sólo la caza es una actividad de riesgo -esta misma agresión lo confirma-, aunque potencialmente puede estar entre las que más lo tenga: control micológico, en el que los aficionados (o peor aún, las bandas organizadas que explotan trabajadores para su recolección) van dotados, cuando menos, de una navaja; actividades agrícolas o ganaderas, habituales en nuestros servicios, en los que nos encontramos con usuarios que llevan azadas, hoces, etc; revisiones de otros aprovechamientos forestales (motosierras, hachas, en fin, otras muchas herramientas susceptibles de usarse para lo que no han sido diseñadas). Y los Agentes Medioambientales, ahí estamos, armados de papel y boli. Indudablemente, no hay proporcionalidad. Entendemos que estas medidas mínimas pueden enumerarse como siguen:
1. Un Marco legal de carácter estatal básico (ley básica estatal) que vaya más allá de lo dispuesto en la Ley de Montes: adecuación del reglamento de armas, y del Reglamento General de Circulación de Vehículos con las luces prioritarias V1 (azules), que como policías nos deben corresponder para actuar con seguridad en las intervenciones .
2. Unas garantías jurídicas claras y contundentes son el primer pilar de nuestra seguridad laboral: registro y análisis de situaciones de riesgo; tolerancia cero ante casos de violencia; asistencia letrada en casos de amenazas, agresiones o atentados.
3. Formación, siempre orientada a la adecuada realización de las inspecciones con unas mínimas garantías de seguridad, donde se desarrollen, en primer lugar, aquellos aspectos que vayan dirigidos a la prevención del riesgo. El esfuerzo formativo ha de centrarse en varios aspectos: defensa mediante táctica verbal, actitud y adecuadas pautas de lenguaje corporal, entre otros.
4. Organización del trabajo de inspección, desterrando la anacrónica realización de servicios unipersonales, adaptándolo al riesgo potencial de cada situación, así como desarrollando e implementando los necesarios e inexistentes , a día de hoy, protocolos de actuación. El de nuestra comunidad se podría adjetivar como irrisorio.
5. Dotación de medios encaminados a la seguridad y disminución del riesgo de los Agentes (clara y única identidad como Agentes Medioambientales en la uniformidad y los vehículos en todo el territorio nacional, con sus correspondientes prioritarios V1 azules; sistemas de comunicación del siglo XXI (en Castilla y León aún soportamos el arcaico sistema analógico de emisora simple) y nuevas tecnologías de geolocalización; seguridad pasiva como chalecos, guantes anticorte o cámaras personales; seguridad activa como spray de pimienta, arma reglamentaria habilitada por el carnet profesional. El arma reglamentaria siempre entendida, por supuesto, como elemento disuasorio, que lo es, y mucho.
6. Por último, sin menoscabo de otras posibles, se requiere un apoyo institucional contundente, del que lamentablemente carecemos en la actualidad.
Queremos, por último, trasladar a nuestro compañero agredido nuestro incondicional apoyo en estos momentos tan dramáticos, así como a su familia, y hacerle llegar los ánimos y ese mismo apoyo emocional que a este mismo redactor han hecho llegar desde todos los rincones de la península.

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