También estamos en Instagram

La vigilancia de la actividad micológica y el riesgo psico-social.

Image: 
decomiso níscalos agentes medioambientales

En una región con las previsiones de despoblación de Castilla y León, cualquier atisbo de generación de actividad económica en el medio rural es objeto de estudio e inevitable puesta en valor que, desde la administración, se lleva a cabo, unas veces con más acierto que otras.

En el caso de las setas, la regulación que lleva a cabo la Junta de Castilla y León a través de la Fundación CESEFOR y el sistema micocyl no está exenta de controversia, al haberse organizado Unidades de Gestión Micológica con montes públicos integrados dentro del sistema, donde algunos ayuntamientos, después de algún tiempo, han decidido salirse de dicha regulación y realizar una venta de permisos por su cuenta.

La diversidad de regulaciones existente en la actualidad genera desconcierto en los usuarios y aficionados, a la vez que provoca miedo de salir al monte, debido a las noticias que aparecen en los medios. A nadie le es ajena la efímera fructificación de los hongos de nuestros montes y la celeridad con la que, dependiendo de la climatología, aparecen y desaparecen tan preciados productos; y con ellos, las personas vinculadas al territorio que de forma recreativa o comercial han hecho del recurso un “extra” en la economía familiar de muchos lugares de la región; y que ahora ven peligrar por el sistema de recolección de empresarios/comercializadores que desplazan cientos de personas a “batir” el monte en pocos días.

Otros años ha sido la provincia de Soria la que se ha llevado las portadas en medios de comunicación en cuanto a la afluencia de recolectores foráneos en busca de un producto cuyo valor de mercado les proporciona un jornal. Este año la escasez de producción en esta provincia trasladó el problema durante la última quincena de noviembre a la provincia de Zamora, donde, en torno a 150 -180 personas originarias de países del este han estado recolectando en las comarcas de Aliste, Villardeciervos, etc.

Ante esta problemática, detectada prácticamente de un día para otro, y ante las quejas de determinados alcaldes; desde la Delegación de Zamora se insta al servicio de Medio Ambiente a que se “vigilen las setas”. Los Agentes Medioambientales de estas comarcas han respondido a esta encomienda sin ningún tipo de protocolo de actuación, formación, ni medios de defensa, saliendo 2-3 patrullas de forma individual, sin ninguna, programación, coordinación y al margen de toda organización, poniendo en riesgo su integridad física.

Desde 2013 La junta de Castilla y León, a instancias de la Intervención de Armas y explosivos de la Guardia Civil, ha retirado progresivamente las pocas armas cortas de defensa en todas las provincias de la región, con las que contaba este colectivo de funcionarios, Agentes de la Autoridad, que fueron transferidos desde el Estado como Cuerpo Armado, herederos del Cuerpo de Guardería Forestal del Estado. Desde APAMCYL lamentamos profundamente la actitud e instrucciones de interpretación de la regulación de armas que desde los altos mandos el instituto armado se han dado de forma interesada por todo el país con el único objetivo de la retirada de armas a todos los Agentes Forestales del Estado. También denunciamos la connivencia con que la Junta de Castilla y León está tratando el asunto y donde no solo accede a la retirada de los medios de defensa al único cuerpo autonómico que realiza funciones de policía medioambiental en el medio rural, sino que además, envía a agentes desarmados, sin un protocolo de actuación, ni medios de defensa activa y pasiva, a unas intervenciones con gran número de personas armadas con armas blancas, algunas de gran tamaño; intervenciones, que los propios agentes de la Guardia Civil han calificado de peligrosas, donde en ocasiones se han detenido a individuos con antecedentes penales o buscados por interpol.

Desde APAMCYL pedimos al consejero de Medio Ambiente que reflexione sobre la problemática de este y otro tipo de servicios donde los Agentes Medioambientales de su Consejería se enfrentan a ciudadanos armados con la única defensa de la palabra, un bolígrafo y una libreta. No quisiéramos tener que recibir al Consejero en un caso donde algún compañero tuviera que ser atendido por una agresión, o incluso otro resultado más grave.

Pedimos reconocimiento institucional, plan de formación en seguridad, medios de defensa activa y pasiva y protocolos de actuación. No aceptamos la falacia que nos venden: “Si hay algún problema llame a la Guardia Civil”; de sobra conocemos, ellos y nosotros, los tiempos de respuesta y la celeridad que se necesita cuando algo se complica. También desde APAMCYL pedimos respeto a los mandos de este Cuerpo de Seguridad que ha tratado con desprecio a una profesión de 140 años, y cuyos miembros a pie de campo han colaborado siempre en el servicio encomendado.

Los servicios micológicos, cinegéticos, y otros recursos forestales con valor de mercado sufrirán progresivamente un incremento de su aprovechamiento al margen de la ley; ojalá estemos preparados antes de que tengamos que lamentar una tragedia.

Añadir nuevo comentario

Plain text

  • No se permiten etiquetas HTML.
  • Las direcciones de las páginas web y las de correo se convierten en enlaces automáticamente.
  • Saltos automáticos de líneas y de párrafos.
CAPTCHA
Esta consulta se usa para saber si eres un visitante humano o una máquina, y nos ayuda a prevenir ataques al sitio.
1 + 1 =
Solve this simple math problem and enter the result. E.g. for 1+3, enter 4.