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Comunicado oficial de APAMCyL 31 de enero de 2017

Agentes Medioambientales de esta Comunidad pertenecientes a esta asociación, acompañaron a familiares, amigos y compañeros de los agentes fallecidos, el pasado 23 de enero donde quedaron consternados ante la crueldad de los hechos.
El suceso ocurrido en Lleida, con el asesinato de estos Agents rurals, podría haberle sucedido a cualquier Agente Medioambiental, en cualquier rincón de esta Comunidad o del resto de España en alguno de los numerosos controles rutinarios que efectúan cada día durante las inspecciones de la actividad cinegética, piscícola, micológica, o de otra índole de supervisión en el cumplimiento de las normas de protección ambiental y/o aprovechamientos de recursos naturales.

En España, solo durante el año 2016 se registraron 35 agresiones: desde intentos de atropello, golpes con objetos contundentes, amenazas, pintadas o daños a vehículos y domicilios privados de los agentes.

Esta Asociación, al igual que otras autonómicas integradas en AEAFMA (asociación Española), así como las organizaciones sindicales, vienen denunciando desde hace más de una década la inseguridad a la que están expuestos diariamente los Agentes Medioambientales en el ejercicio de sus funciones; por ello, se ha instado en diferentes ocasiones a la Junta de Castilla y León a través de la Consejería de Fomento Medio Ambiente de la que dependen, a que se tomen las medidas oportunas y necesarias para garantizar la mayor seguridad posible en las diferentes situaciones de riesgo a las que se enfrentan diariamente. APAMCYL también ha mantenido reuniones con todos los grupos políticos con representación parlamentaria en las Cortes Regionales, poniéndoles de manifiesto esta inseguridad, habiendo sido debatido en la comisión de Fomento y Medio Ambiente.
Resaltar y recordar que este colectivo de empleados públicos con la condición de Agentes de la Autoridad y de Policía Judicial Genérica, se enfrentan constantemente a situaciones tensas a la hora de inspeccionar, controlar o denunciar las diferentes actividades que afectan al medio ambiente; aunque el control de la actividad cinegética, donde se usan armas de fuego, es uno de los potencialmente más peligrosos, existen otros muchos ámbitos donde se pueden producir tensiones que pueden desembocar en insultos y agresiones.
El control de la actividad micológica, interpelando a cuadrillas de recolectores, que a veces lo hacen de forma ilícita o mediante pseudo-empresas que explotan a trabajadores que van provistos de armas blancas, o el control de aprovechamientos forestales ilegales, como los robos de piña, interpelando a personas que carecen de la correspondiente autorización, generan situaciones de tensión y riesgo a las que a veces se enfrentan en solitario o sin ningún tipo de formación, protocolo, ni medios materiales para repeler una agresión. En cuanto a la vigilancia y control de la actividad cinegética entendemos que no existe en la actualidad  en este país, un colectivo de carácter policial que interpele a más gente armada en el ejercicio de sus funciones que los Agentes Medioambientales.

Lo hacen diariamente, auxiliados tan solo por un bolígrafo y una libreta, sin protocolo de seguridad alguno, y, en la mayoría de las ocasiones, en la más absoluta soledad, alejados en muchas ocasiones de núcleos urbanos, y en zonas donde no existe cobertura de teléfono. Esta situación provoca que algunos agentes tomen la determinación de no exponerse a realizar este tipo de servicios, limitándose simplemente a labores de gestión de obras y supervisión de aprovechamientos forestales donde estos riesgos son infinitamente menores. El Decreto de Reglamento 136/2002 de funcionamiento interno establece de forma clara las funciones de todos/as los agentes pertenecientes a esta Escala. Y el Decreto 1/2016 establece que las retribuciones son las mismas para todos/as.
Desde la Consejería de Fomento y Medio Ambiente existe un desconocimiento absoluto de la problemática a la que se enfrenta este colectivo, maquillada y ocultada de forma interesada desde la Dirección General de Medio Natural, que es incapaz de coordinar y gestionar de forma homogénea a nueve Delegaciones y Jefes de Servicio provinciales que a su vez manejan la dirección de estos empleados públicos al más puro estilo medieval, con prebendas y privilegios a quienes no generan problemas y “tirones de orejas” a quienes intentan hacer que las leyes sean igual para todos.
Desde la Dirección General de Medio Natural se firman continuamente instrucciones de servicio para que los Agentes Medioambientales realicen inspecciones a las monterías, batidas, ganchos, caza menor, recolecciones de setas, aprovechamientos de piñas, e infinidad de servicios de policía medioambiental, bajo un desconocimiento absoluto de los riesgos que supone realizar que este tipo de trabajo.
Las declaraciones hechas en el PRAE la pasada semana por Sr. José Ángel Arranz, Director General de Medio Natural, tachando de “demagógico el hecho de sacar conclusiones” de los desgraciados asesinatos de los compañeros de Lleida, son una falta de respeto a las familias de los asesinados y una clara expresión de la cercanía y preocupación que siente un responsable político, hijo del cuerpo, por los empleados públicos que dirige. Desde APAMCYL pedimos al Consejero Sr. Suarez-Quiñones el cese inmediato de esta persona al frente de esta Dirección General.
Desde APAMCYL queremos expresar nuestra preocupación por el aumento de las agresiones y la inseguridad que se viene observando en todo el Estado, extensible a Castilla y León. Exigimos que se tomen las medidas necesarias para mejorar y garantizar la seguridad de los Agentes Medioambientales.
La respuesta que se está dando desde las centrales sindicales de Castilla y León desde que ocurrieran estos lamentables acontecimientos roza lo esperpéntico, sin acuerdos, preocupados más por ellos mismos, por dejar claro que esta asociación no tiene legitimidad jurídica en la representación de los trabajadores y no poner en riesgo la consecución de otros objetivos internos y mantener sus privilegios, en lugar de preocuparse por reclamar el respeto y la dignidad de dos empleados públicos que han dado su vida por defender el cumplimiento de la ley, y de otros 800 que lo intentan a diario en esta comunidad. Esperamos rápidamente un ejercicio de responsabilidad.
Pedimos a la Junta de Castilla y León que revise inmediatamente las Evaluaciones de Riesgos Laborales de los Agentes Medioambientales y se contemplen las medidas necesarias para prevenir, minimizar, y evitar los episodios de violencia que se vienen sufriendo por parte de este colectivo.
Así mismo, denunciamos públicamente la indefensión jurídica y la negativa o las trabas a la prestación de servicio de defensa jurídica que en varias ocasiones desde algunos servicios provinciales y Secretaría General se han producido en episodios de violencia verbal y/o física a los agentes; por ello, pedimos al Consejero de Fomento y Medio Ambiente que se tome en serio este asunto dando las oportunas instrucciones para que no se vuelva a repetir.
Es necesario establecer un programa integral de formación en técnicas de lenguaje táctico y de seguridad y defensa, a la hora de interpelar a personas en el medio natural, la creación de protocolos de seguridad para su aplicación en estas situaciones y la dotación de medios de defensa, adecuados y proporcionales a cada situación en la que se va a intervenir.

La Junta de Castilla y León es la única responsable de garantizar esta seguridad a sus funcionarios y actualmente no lo está cumpliendo, por lo que desde APAMCYL dejamos patente la responsabilidad de ésta frente a las posibles agresiones que pudieran sufrir dichos Agentes.
Esperamos que la Junta de Castilla y León y los grupos políticos con representación parlamentaria en las Cortes Regionales, sean sensibles a las situaciones de riesgo a las que estos empleados públicos se enfrentan en la prestación de un de servicio de seguridad a la ciudadanía, para que se adopten urgentemente las medidas necesarias orientadas a minimizar estos riesgos y que se respalde también mediante apoyo institucional la Autoridad que representan.
Así mismo, dentro de la propia Consejería de Fomento y Medio Ambiente a nadie escapa la problemática y las fricciones que se generan en la aplicación de las normas de protección ambiental bajo una estructura de mando de una Escala de funcionarios Agentes de la Autoridad que de forma jerárquicamente funcional, dependen mayoritariamente de un Cuerpo como el de Ingenieros de Montes que no tienen esta condición jurídica, lo que hace imprescindible la creación de una mesa técnica o grupo integral de trabajo que estudie los pasos para la creación de un Cuerpo Autonómico de Agentes Medioambientales donde esta disfunción desaparezca.

Como reflexión final queremos impulsar, desde esta Junta Directiva, un esfuerzo añadido por parte de todos los asociados, para animar a sus diferentes sindicatos a que aúnen esfuerzos con el objetivo de mejorar el servicio público, el servicio a los ciudadanos y al medio ambiente.


ASOCIACIÓN PROFESIONAL DE AGENTES MEDIOAMBIENTALES

CASTILLA Y LEÓN