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Guía de buenas prácticas para el desarrollo de carreras por montaña en espacios naturales protegidos

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"Aunque los primeros en adentrarse y recorrer los espacios de montaña, a través de trochas y caminos locales, fueron exploradores y científicos, las prácticas deportivas en estos territorios, lo que hoy se conoce como montañismo, fueron poco a poco afianzándose, y atrayendo a más adeptos deseosos de superar nuevos retos físicos y conocer su historia, su cultura y aproximarse a la población rural.
La vinculación del montañismo, a lo largo de décadas, a la conservación de estos enclaves, e incluso, su contribución a la declaración de algunas montañas como espacios naturales protegidos, es hoy por todos reconocida. Sin embargo, conviene recordar que lo que justifica que determinados espacios naturales estén especialmente protegidos, es su carácter emblemático, por albergar aquellas áreas identificadas como más representativas y mejor conservadas de nuestra naturaleza, y que, a menudo, contienen paisajes, ecosistemas y especies vulnerables y de alto valor ambiental. Cualquier actividad que se desarrolle en su interior, entre las que se incluyen las carreras por montaña, debe asegurar su conservación. La prevención o mitigación de los impactos es clave para la conservación de estos espacios protegidos.
Cada categoría o figura de espacio protegido conlleva unos objetivos de conservación y una normativa y medidas para alcanzarlos. En el caso particular de los parques nacionales, las carreras por montaña estarían consideradas como extraordinarias, al no estar específicamente reguladas en el Plan Director de la Red. En esta tesitura las palabras claves son ordenación y regulación. Este es precisamente el planteamiento de la guía que os enlazamos, no prohibir la celebración de carreras por montaña, sino todo lo contrario, hacer compatible su desarrollo con la conservación de los valores patrimoniales de los espacios por los que discurren, aplicando para ello criterios objetivos de control y un conjunto de condiciones que, si fuese necesario, podrían llegar a ser restrictivas, en el momento de autorizar un evento de estas características.
Es por todos aceptado que los espacios naturales protegidos cumplen importantes funciones. Mantienen la diversidad biológica, dan asiento a comunidades humanas con culturas tradicionales, protegen paisajes de calidad, conservan zonas productoras de agua y suelo fértil, y son refugio para multitud de especies animales y vegetales. Pero también desde un punto de vista social, se muestran como enclaves fundamentales
Introducción para el esparcimiento del cuerpo y la mente, enriqueciendo nuestra salud, espíritu y calidad de vida. Espacios para el ocio, el recreo, la cultura y el deporte, actividades toda ellas incluidas dentro de estos servicios que prestan las áreas protegidas a la sociedad. Durante las últimas décadas ha aumentado considerablemente el número de personas que acuden a los espacios protegidos a realizar todo tipo de actividades (según las últimas estimaciones, las áreas protegidas del planeta reciben 8.000 millones de visitas al año, Balmfor y otros, 2015), y donde las actividades deportivas tienecada vez más relevancia. En el caso concreto de las carreras por montaña, se han convertido, desde hace ya algunos años, en un fenómeno masificado, que puede estar afectando negativamente a estos singulares enclaves (foto 2). Por ejemplo, lUltra Trail del Mont Blanc congrega anualmente a unos 7.000 corredores y 30.00 espectadores.
Los impactos pueden ser muy variados, y el número de participantes, no siempre es el principal indicador a considerar. En la magnitud de estos impactos también hay que tener en cuenta otros factores: frecuencia de uso, tipo de actividad, tipología y grado de concienciación de los practicantes de la actividad, características del medio (clima, altitud, pendiente, condiciones y tipo de sustrato, comunidades vegetales y animales, elementos sensibles), estacionalidad, distribución espacial y temporal del uso, capacidad de gestión de la administración (recursos, personal, instrumentos normativos, etcétera. Sin embargo, no debemos olvidar que estos espacios se designaron con el objetivo específico de conservar sus recursos naturales y culturales (foto 3). Por todo, ello, el objetivo de este documento es proporcionar, a las entidades organizadoras, administraciones ambientales y a los participantes en estas pruebas, un conjunto de criterios orientadores que guíen el desarrollo de este tipo de eventos, que establezcan las bases para la adecuada regulación de estas pruebas deportivas mediante recomendaciones, aplicación de rigurosos criterios u oportunas medidas de limitación que, en definitiva, permitan:
– Hacer compatible el desarrollo de carreras por montaña, y otras actividades deportivas, con la conservación de los valores patrimoniales de los espacios protegidos.
– Contribuir a la conservación y difusión de los objetivos y valores de los espacios protegidos.
– Sensibilizar a los organizadores, participantes, acompañantes, población local, y la sociedad, en general, sobre la trascendencia de las áreas protegidas como lugares esenciales para nuestra salud y calidad de vida, al proporcionarnos toda una batería de servicios ambientales (agua potable, aire limpio, regulación del cambio climático, control de inundaciones y erosión, etcétera), culturales y espirituales.
– Servir de base justificativa para la aprobación de normativa sobre regulación de estas pruebas deportivas en espacios naturales protegidos (PORN, PRUG, planes de uso público y otras normas).
– Minimizar los posibles impactos sobre los recursos naturales y culturales de los espacios protegidos donde se desarrollen este tipo de eventos. Incluso valorar la posibilidad de no autorizar una prueba, cuando se verifique que los impactos sean incompatibles con la conservación de los recursos (alternativa cero).
– Contribuir a que la experiencia de los practicantes y organizadores de estas pruebas en espacios protegidos resulte satisfactoria.
– Contribuir a que el hecho de que la práctica deportiva se realice en un escenario natural protegido aporte un valor añadido a su desarrollo, en términos de implicación en las políticas de economía rural, de conservación y de asociación a la imagen de un parque natural o nacional.
– Compatibilizar la celebración de estos eventos con el ejercicio legítimo de la propiedad, las actividades económicas y el disfrute de otros usuarios.
– Aprovechar este movimiento de personas y recursos para que repercuta positivamente en el desarrollo sostenible de las poblaciones locales vinculadas a estos territorios. Esto permitirá una mayor complicidad entre los practicantes de estos deportes y la población local."
Por todo lo expuesto anteriormente en la introducción de la guía que os proponemos (copiado de su introducción, "1.2. ¿Por qué una guía de buenas prácticas ambientales? Principios inspiradores de la guía"), y desde el firme convencimiento de que el medio ambiente es de uso y disfrute de todos, siempre desde el respeto hacia el medio para que generaciones venideras puedan disfrutarlo en la misma medida, os enlazamos su descarga completa, y os animamos, no sólo a leerla, si no a ponerla firmemente en práctica, tomándola como referencia para todo tipo de eventos, tanto organizadores como usuarios de carreras de montaña.
Enhorabuena a los desarrolladores de la guía, habéis hecho un gran trabajo.

Fuente: redeuroparc.org.
Foto: Masificación de un sendero de alta montaña durante el desarrollo de una carrera. Autor: M. Oñorbe.

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